El recorrido como material: entrar, mirar y volver a encontrar la luz
Una lectura transversal de Casa LU y Casa SM a partir de las publicaciones que han acompañado la obra de Farré: el pasillo, el patio, la terraza y la sombra como materiales habitables.

La entrada no es un umbral neutro
En la arquitectura residencial, entrar puede significar cruzar una puerta y llegar al salón. En las casas de Farré, la llegada suele tener más pasos. El muro, la sombra y una primera vista parcial preparan el cambio de ritmo. El visitante entiende dónde está antes de ver todo lo que hay.

Design Hunter describió Casa LU como una residencia de cantera, vidrio y grandes volados. Pero la fotografía del acceso muestra algo más específico: la casa administra la información. Primero aparece la piedra; después, una luz al fondo; finalmente, el patio y la pieza de Jan Hendrix. La secuencia convierte el desplazamiento en una forma de presentación.
El patio como brújula
El patio no funciona sólo como un vacío central. Es una referencia para saber cómo se conectan las partes. El cielo fija una dirección vertical; la vegetación ofrece una escala cambiante; una obra de arte puede convertirse en un punto de orientación. Cuando la casa se abre hacia ese centro, el recorrido deja de ser lineal y empieza a tener alternativas.

La entrevista de Design Hunter recoge una idea de Farré que ayuda a leer esa experiencia: “La arquitectura no solamente es visual, es todo lo que te da el aire, son ruidos y temperaturas”. La frase no describe un acabado, sino una manera de recorrer. El patio se reconoce por la luz, pero también por el aire que llega a él y por el cambio de temperatura bajo los volados.
Mirar el paisaje sin salir de casa
Casa SM organiza una relación distinta con el exterior. En San Miguel de Allende, el viñedo no aparece como una postal aislada: acompaña las habitaciones, las terrazas y los espacios de reunión. AD México explica que la vivienda fue pensada primero como casa de fin de semana y que podía convertirse en residencia permanente. Esa condición hace que las vistas tengan que funcionar tanto para una visita como para un día ordinario.

La terraza ofrece una solución precisa. El techo protege; el borde mantiene la distancia visual; los muebles hacen que el espacio se sienta habitable. No es simplemente un balcón panorámico: es una habitación exterior, con una sombra que permite que la vista forme parte de una conversación o de una comida.
La materia también guía

InMexico presenta Casa SM a partir del diálogo entre ladrillo, piedra y viñedo. En el interior, la bóveda convierte ese diálogo en una experiencia corporal. La curvatura baja la escala, concentra la luz y acompaña la mirada hacia los extremos de la estancia. El material deja de ser un fondo para convertirse en una dirección.
Esa dirección aparece también en los pasillos y puentes. Las texturas ayudan a anticipar si un espacio se abre, se recoge o cambia de altura. El recorrido puede leerse con los ojos, pero también con los pies: las superficies, las juntas y las sombras anuncian lo que viene.
Volver a mirar
Las publicaciones sobre estas casas hacen visible una constante: el diseño no se agota en la fachada. La arquitectura se completa en el tiempo que una persona tarda en entrar, en la pausa que encuentra junto a una ventana y en el modo en que una luz cambia durante el día.
Para continuar, visita Casa LU: piedra, arte y jardín, Casa SM: vivir a la altura del viñedo y sus fichas de proyecto.


