Más allá de la casa: una práctica entre restaurantes, capillas y plazas
Las referencias editoriales de Farré Arquitectos muestran una práctica más amplia que la vivienda: restaurantes, renovaciones, capillas y espacios públicos también forman parte de su recorrido.

La misma pregunta, distintos programas
Las entrevistas suelen presentar a Farré a través de sus casas, pero las fuentes editoriales describen una práctica más amplia. Rizzoli menciona renovaciones del Centro Asturiano, capillas, plazas públicas y más de cincuenta restaurantes. Cada programa cambia la escala y el ritmo de uso, aunque todos exigen una arquitectura que responda a personas concretas.

Un restaurante necesita ordenar llegadas, mesas, servicio y conversación. Una plaza necesita recibir recorridos distintos y convivencias simultáneas. Una capilla trabaja con silencio, luz y concentración. Ver esos programas juntos evita reducir el trabajo del despacho a una sola imagen.

La materia como continuidad
La continuidad no está en repetir un acabado. Está en tratar la materia como una forma de orientar la experiencia. En Restaurante 5M, la piedra y la madera construyen una atmósfera de reunión. En Casa LU, la cantera y el vidrio preparan transiciones entre calle, patio y jardín. El material cambia de papel según el uso.
La arquitectura como escenario de vida
El archivo de entrevistas del estudio resume su objetivo en una idea directa: los proyectos deben vivirse y formar parte del escenario de vida de sus usuarios. Esa frase funciona tanto para una casa como para un comedor, una plaza o una capilla. El proyecto se completa cuando las personas pueden reconocer dónde llegar, dónde quedarse y cómo compartir el espacio.
Para seguir esta lectura, visita Restaurante 5M, Casas en México y el archivo de entrevistas del estudio.
Tres escalas de trabajo
La residencia trabaja con hábitos íntimos; el restaurante, con encuentros repetidos a lo largo del día; la plaza, con una comunidad más amplia y cambiante. Pensar en estas tres escalas ayuda a entender por qué la práctica no puede reducirse a una firma visual. Cada programa pide otra relación entre permanencia y movimiento.

El libro de Rizzoli menciona renovaciones, capillas y plazas públicas junto a las casas y restaurantes. Esos proyectos abren preguntas distintas: cómo recuperar un edificio que ya tiene memoria, cómo construir concentración con luz y silencio, o cómo permitir que un espacio público sea usado por personas que no llegan con el mismo propósito.
Lo que permanece al cambiar el encargo
En las entrevistas, Farré vuelve a la idea de que los proyectos deben vivirse. Esa continuidad es más profunda que un material repetido. Significa diseñar pensando en el cuerpo, en los recorridos y en la posibilidad de que una obra sea apropiada por quienes la usan. Una casa puede hacerlo mediante un patio; un restaurante, mediante una mesa; una plaza, mediante una sombra donde alguien decide quedarse.
Esta mirada también ayuda a leer el archivo con más precisión. En vez de preguntar si todos los proyectos “se ven iguales”, conviene preguntar qué problema está resolviendo cada uno y qué decisiones hacen visible esa respuesta. Ahí aparece la variedad real de Farré Arquitectos.
Cómo comparar programas sin confundirlos
Comparar una casa con un restaurante no significa buscar la misma solución. Significa observar qué decisiones se transforman cuando cambia el uso. En una residencia, el patio puede ordenar la vida familiar y las vistas; en un restaurante, la circulación debe permitir servicio, encuentros y cambios de ocupación durante el día. La materia puede ser similar, pero su función espacial cambia.
El archivo de Farré permite hacer esa comparación con más precisión. Casa CR trabaja con un jardín central y planos inclinados; Restaurante 5M con vigas, columnas y mesas; Casa LU con cantera, vidrio y arte. Cada proyecto tiene una imagen reconocible, pero también una lógica propia que se descubre al recorrerlo.
Una práctica que se puede seguir
Las entrevistas, las fichas y los videos forman un archivo complementario. La ficha explica la intención; la fotografía muestra la atmósfera; el video deja escuchar las decisiones y las dudas. Juntos permiten que el lector conozca la obra sin depender de una sola imagen y siga la evolución del estudio a través de programas distintos.


