¿Cómo construir cientos de casas sin repetir la misma?
Una conversación de Antonio Farré sobre oficio, exigencia y evolución explica por qué el estudio entiende cada encargo como una nueva pregunta.

La cifra no cuenta toda la historia
El episodio 150 de Gigantes de la Construcción plantea una pregunta llamativa: cómo construir más de 317 casas sin que todas terminen pareciéndose. La respuesta que se desprende de la conversación no es una receta formal, sino una forma de trabajar. Cada encargo obliga a estudiar de nuevo el lugar, las necesidades del cliente y la manera en que la estructura puede liberar el espacio.

La cifra de proyectos importa porque muestra la experiencia acumulada, pero también puede engañar si se convierte en una etiqueta. La trayectoria no significa que exista un modelo repetible. En las entrevistas, Farré insiste en que cada casa es una oportunidad para corregir, quitar y volver a encontrar una relación entre materia y vida cotidiana.
Práctica y teoría juntas

Farré cuenta que empezó a trabajar en obra desde muy joven. Esa experiencia aparece en su manera de hablar de la arquitectura: la idea debe sobrevivir al encuentro con la estructura, la instalación y el uso. Los grandes claros, los volados y las vistas no son sólo imágenes; requieren decisiones técnicas que deben resolverse con el equipo.
La monografía de Rizzoli reúne esa diversidad en forma de archivo. Sus proyectos comparten una atención a los materiales naturales, a las ventanas y al paisaje, pero las soluciones no son idénticas. La casa puede organizarse alrededor de un patio, orientarse a un viñedo o construirse como una secuencia más cerrada hacia la calle.
La siguiente casa como reto

En la entrevista de Design Hunter, Farré dice que su obra maestra es “la que sigue”. La frase describe una actitud de trabajo: lo construido se convierte en aprendizaje para el siguiente proyecto. No se trata de borrar lo anterior, sino de llevar sus aciertos y preguntas a una situación nueva.
Escucha el episodio completo de Gigantes de la Construcción, consulta Casas en México y compara Casa CR, Casa LU y Casa SM.
El número y la responsabilidad
La entrevista de Gigantes de la Construcción presenta una trayectoria de cientos de casas y restaurantes. Más que convertir esa cifra en una marca, la conversación la usa para hablar de responsabilidad: cada nuevo proyecto llega con el conocimiento de los anteriores, pero también con la obligación de no resolverlo de manera automática.
Farré describe la práctica como una sucesión de autoanálisis. Después de terminar una casa, vuelve a recorrerla para reconocer aciertos y errores. Ese gesto es importante para entender la variedad del archivo: las diferencias entre proyectos no nacen sólo de los clientes, sino de la voluntad de aprender de cada resultado.

Estructura que libera la experiencia
En el podcast también aparece la relación entre ingeniería y libertad formal. Los volados, los claros y las vistas requieren que la estructura se piense desde el inicio. La ingeniería no llega para corregir una imagen terminada; participa en la posibilidad de que la casa tenga menos columnas, mejores recorridos y una relación más continua con el paisaje.
Casa CR ofrece otra respuesta: volúmenes inclinados, cantera y jardín central construyen una experiencia más mineral y contenida. Casa LU trabaja con piedra, vidrio y arte; Casa SM con ladrillo, bóvedas y viñedo. Compararlas permite ver que la técnica no produce un estilo único: hace posible que cada lugar tenga su propia forma.
Qué puede aprender un lector de la serie
Los videos no sustituyen una visita, pero sí permiten seguir el razonamiento del arquitecto: escuchar cómo habla de luz, estructura, clientes y errores cambia la forma de mirar las fotografías. La mejor lectura no busca una fórmula para copiar, sino preguntas para observar: qué hace habitable un espacio, qué decisión organiza la vida y qué elemento sólo aparece cuando el proyecto se recorre.


